Las voluntades anticipadas en el ámbito sanitario

La actualidad mediática nos plantea otra vez que la medicina no debe producir un daño mayor que el que trata de evitar, partiendo de la premisa de que toda actuación médica contiene riesgos. Y esto viene al hilo de los numerosos artículos que se han publicado desde marzo en relación con lo que se llamó en su momento leyes de muerte digna.

Nos llama la atención porque en nuestra web dedicamos un espacio a las voluntades anticipadas, instrucciones previas, o testamento vital (adaptación de living will ), con la seguridad de que la cuestión tenía que interesar muchas personas. Me explico, una persona nos había confesado que la noche antes de someterse a una operación quirúrgica, sola en la habitación del hospital, escribió una carta manifestando sus voluntades para el caso de que le pasase algo, la introdujo en un sobre que dejó en el cajón de la mesilla y se acostó. Nos aclaró que no se trataba de su testamento. Estamos convencidos de que se registrarían más instrucciones si fuera ampliamente conocido que en nuestro ordenamiento existe un procedimiento eficaz y asequible para garantizar que esa declaración de voluntad es conocida por el equipo médico en el momento oportuno y que puede asegurarse de su cumplimiento designando un representante que vele por ello.

En este post hacemos una introducción breve de esta figura en la ley del Gobierno Vasco 7/2002, de 12 de diciembre, de las voluntades anticipadas en el ámbito de la sanidad, con referencia en algunos puntos a la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.

Qué son

La ley nos habla del derecho de la persona a manifestar sus objetivos vitales y valores personales, así como las instrucciones sobre su tratamiento en el ámbito de la sanidad para que sean respetadas cuando se encuentre en una situación en la que no pueda expresar su voluntad. De modo que es tanto un derecho como el instrumento por el cual se otorgan estas manifestaciones.

Además, el otorgante puede designar uno o varios representantes para que sean los interlocutores válidos del médico o del equipo sanitario y facultarles para interpretar sus valores e instrucciones. Vemos que la finalidad es la toma de decisiones clínicas acordes con la voluntad manifestada.

Quién puede otorgar voluntades anticipadas

No pueden otorgar voluntades anticipadas, los menores de edad, las personas declaradas incapaces y quienes no actúen libremente, es decir, que actúen bajo coacción, miedo o amenaza. El legislador estatal hablita a la persona mayor de edad, capaz y libre.

No está claro qué sucede con la persona no declarada incapaz judicialmente que ofrece dudas en un juicio somero de capacidad. El Real Decreto 270/2003, por el cual se creó el Registro Vasco de Voluntades anticipadas, habilita al funcionario del Registro para hacer un juicio de capacidad y, si bien ante la duda debe solicitar un certificado al registro civil, la norma solo le exige verificar el presupuesto de hecho contemplado en la ley 7/2002, ausencia de declaración de incapacidad. Parece que la finalidad perseguida por el legislador fue aportar mayor seguridad jurídica respecto de las voluntades otorgadas. Al establecer un presupuesto objetivo (sentencia firme inscrita en el registro civil), parece imposibilitar la impugnación de las voluntades anticipadas como pudiera ocurrir al amparo de la ley 42/2002, ya que la presunción de capacidad admite prueba en contrario.

Contenido

El contenido es la parte más delicada. Cada persona detalla los supuestos en los que se aplicarán las instrucciones sobre el tratamiento, “que pueden referirse tanto a una enfermedad o lesión que la persona otorgante ya padece, como a las que eventualmente pudiera padecer en un futuro, e incluir previsiones relativas a las intervenciones médicas acordes con la buena práctica clínica que desea recibir, a las que no desea recibir y a otras cuestiones relacionadas con el final de la vida”. Serán eficaces las instrucciones en el caso de que la persona no pueda manifestar personalmente su voluntad y en los supuestos que ella haya previsto. ¿Qué sucede en el caso de una enfermedad, lesión o diagnóstico no incluido expresamente? La ley dice que solo se aplicarán para los supuestos previstos por el otorgante. Es dudoso si las “manifestaciones vitales y valores personales”, que tienen reconocido un valor interpretativo de las instrucciones, pueden amparar una ampliación de los supuestos de hecho, especialmente en casos donde puede haber dudas acerca de la irreversibilidad de la situación clínica, ya que podría considerarse como disposición de la propia vida.

La ley vasca nada dice acerca de previsiones sobre el destino de órganos y tejidos y el destino del cuerpo una vez llegado el fallecimiento, previsión que si hace la ley del estado. Al menos en lo relacionado con la donación de los órganos y tejidos, podría entenderse integrado en las “cuestiones relacionadas con el final de la vida”.

Por último, la legislación estatal y autonómica cerró el paso a contenidos que pudieran considerarse de disposición sobre la propia vida, al declarar que se tendrán por no puestas las disposiciones contrarias al ordenamiento y a la lex artis. Sin embargo, nada impide hacer previsiones de este tipo para el supuesto de que no sean contrarias al ordenamiento cuando llegue el momento de aplicarlas.

Otorgamiento, solicitud y registro

El otorgamiento de las voluntades anticipadas o instrucciones previas se lleva a cabo observando las formalidades legales y con las limitaciones que marca la ley en cuanto a la idoneidad e identificación del otorgante y de los testigos, así como la persona o personas que se nombran representantes. Posteriormente se solicita la inscripción y, previa resolución de la autoridad administrativa competente en cada administración, se inscribe en el Registro autonómico correspondiente, con comunicación al Registro de Instrucciones Previas y a los servicios sanitarios.

El registro es voluntario, por lo que la inscripción no condiciona su validez, si bien en ese caso el otorgante o a quien nombrara representante deberá encargarse de entregar el documento en el centro sanitario para que se incluya en la historia clínica y el equipo médico conozca que existe.

Revocación, modificación y sustitución

Mientras la persona conserve la capacidad de obrar puede revocar, modificar o sustituir las voluntades anticipadas. En el caso de que se hallaran dos documentos, se observarán las instrucciones del último. Nada se dice acerca de la aplicación del primero en lo que no sea contrario al posterior, aunque parece que debe considerarse si el otorgante hiciera mención expresa.
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